
Habitándome
Habita los barcos que me sueño
-entre solos alcoholes-
y se me desnuda embadurnada de aceites.
Inalcanzable entre las incongruencias que maldigo
al perfume que sabe me acucia el celo animal.
Pero todo se me hace resbaloso
tacto de culebra su cuerpo y casco acorazado su boca.
Mientras, una a una, me envicia a sus probabilidades.
Habita los balcones más altos y las ventanas al abismo
menos escalables de cada calle que me obliga.
Golpeando de transeúntes a contenes
-la vista mareada de requisar las alturas-
dejo que avancen a mi recorrer las fachadas ya comunes
y me asfixio en el amargo que me aprieta la boca.
(Vive de mis flaquezas, abriendo y cerrando a sus antojos
la bragueta de mis calzas. Haciéndome el deseo
que a su placer me impide -en alborozo que rabia-
sobre la escasez de venturas en que me atasco
porque me desarma de los adentros al mundo.
Dueña de las mal agraciadas circunstancias, que reprimen
de mis inicios espantados de causas
en que me veo ciclón guardado en vulgar botella
al garete por bajas aguas; mínimo de voluntades
achicándome en los roces).
Habita detrás de las muchas puertas que no abro
a la presunción de escaleras de cristales.
Y sufro la intemperie no asistido del menor diálogo
porque no se me entiende en el idioma que le respiro.
Sabiéndole ahí
al alcance desnudo de una sutileza; que a su falta
me detiene reprimido de argucias
-y me recojo de intentos-.
Habita las incertidumbres
que me sitúan al limbo de la discapacidad
por los mundanos usos del cuerpo
en que se me imposibilita la imaginación de sus maneras.
Desgastándome cualquier salvación posible
a la abstracción que alivie de los físicos lastres;
cuando a su virtualidad me golpeo los órganos
-los músculos más íntimos- sintiendo el miedo entre las manos.
Entonces me llegan las frustraciones
y los espantos que me desdicen de la debida compostura.
Y blando de pecho -huidizo- me doy a morir
en la metáfora más horrible del soneto
en que no logro rehacerme.
Sin más novedad que su lejanía arrogante
declaro la urgencia impostergable del rapto viril
que me desboque al galope de ganármela.
Y cuando no
me regrese cabal y seguro al juego sobre los filos
sin quebranto de garganta.

José Valle Valdés, 7 diciembre 1950, (La Habana-Cuba) . Graduado en la Academia Naval del Mariel, en la Facultad de Náutica en 1970; Piloto de Altura (1971) y Capitán de la Marina Mercante (1977). Navego desde 1970 hasta 2001.A partir del 2001, paso a trabajar en Dirección de Operaciones de Empresas Navieras. Actualmente la Compañía CAROIL Transport Marine Ltd.
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